Ya en la antigüedad lo sabia Heráclito, mientras más fuerte sea el carácter de una persona, más poderosos serán sus pensamientos y más rápidamente tenderán a convertirse en realidad, formando así las circunstancias de su vida.
La herramienta del deseo es la palanca que mejor apoyará nuestros pensamientos. Mientras más apasionado sea nuestro deseo, con más rapidez aparecerán en nuestra vida las cosas que deseamos. La forma de hacernos ricos es desearlo fervientemente. En cada aspecto de la vida, la sinceridad y el fervor son los ingredientes necesarios para obtener el éxito.
Este intenso deseo y pasión por obtener ese algo que hace nuestro carácter se suele denominar comúnmente como Fe, pero ¿cómo hacemos para conseguirla? La única manera de lograr fe es mediante el correcto uso de las palabras. La repetición constante de palabras tiene un impacto extraordinario en nuestra vida interior y exterior puesto que nos preparan todo el escenario para un determinado accionar. Todas las personas utilizan el poder de las palabras, una gran parte no es consciente de esto y desconoce su poder y pueden utilizarlas en perjuicio propio usando su parte negativa, la otra parte sabe bien que las palabras son poderosamente efectivas y las utilizan en su beneficio constantemente.
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